Franky Turbo

Sin pose, sin barniz, sin alarde. Franky Turbo lanza la tinta como otros lanzan riffs: seco, frontal, instintivo. Crónica del asfalto ordinario chirría como una vieja línea de bajo por un ampli saturado, siempre en rojo. Huele a óxido, a noches en vela, a aceras que pegan. En este intercambio, habla como dibuja: con machete, sin adornos, sin retroceder. Habla de calle, de silencio, de rabia, y de lo que cuesta mantenerse en pie.


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Podrías haber hecho acuarela, pero elegiste el rotulador. ¿Tienes algo contra lo difuso?
La acuarela es para quien quiere que todo flote, que se deslice, que se evapore sin ruido.
El rotulador va directo: lo pones y ya está.
Sin CTRL+Z, sin plan B.
Ese punto sin vuelta atrás, sin red, me gusta. Lo busco.


¿Te va el riesgo, entonces?
Sí. Ahí es donde pasa algo. Si puedes deshacer, es demasiado cómodo.



¿Y de dónde sale tu apodo, “Turbo”?
Tío, eso viene de lejos. Ni me acuerdo bien.
En su día trasteé el escape y el motor de mi ciclomotor…
Rugía más de lo que corría.
Otros dicen que es por los rotuladores.
Ya sabes, esos fluorescentes italianos.

¿Giotto Turbo Max?
¡Esos mismos!
Los uso desde crío. Baratos, duros. Siempre había uno en mi bolsillo.

Tus dibujos no son ilustración. ¿Qué lanzas exactamente?
No hago boceto de taller ni concepto.
Es más bien parte de un accidente. Alarmas. Gritos sin sintaxis.
Me vacío, lo suelto. Tal vez denuncio algo.
Pero sin eslogan. Solo con los nervios.

Chronique du Bitume Ordinaire

Franky Turbo dibuja como habla: corto, crudo, al borde del estallido.
En Crónica del asfalto ordinario, cada trazo es un grito de acera, sin sintaxis, sin disculpas.

¿Es político para ti?
No en el sentido clásico.
Pero claro que algo real se cuela.
Lo que hago viene justo de donde duele.

¿Con qué creciste delante de los ojos?
La calle me entrenó la retina. Motos, muros que se caen, barras que huelen a vinagre… En mi casa no había Kandinsky en la pared. Había humedad. Y tal vez un póster de Motörhead, para disimular.

¿Tus referentes?
Tíos del barrio. Bébert el tendero, Vladimir el ex boxeador que cuenta sus combates como otros recitan el Evangelio. Tipos que te enseñan arte sin lápiz, entre un cigarro y un boleto de lotería.

Tus dibujos son oscuros, pero tienen destellos. Para ti, ¿qué es la belleza?
Es cuando se te cierra la garganta y no puedes dejar de mirar. Como una cicatriz que atrapa la luz lo justo. No hago cosas bonitas. Busco lo real, aunque duela.

¿La belleza la buscas o la dejas llegar?
No la fuerzo. Si llega, es que tenía que estar. Si no, pues nada.

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¿La violencia la llevas dentro o la purgas? ¿Te habita o la dibujas para que te suelte?
Me habita. Tiene copia de las llaves. Vive en un rincón del cráneo, cigarro en mano, comentando todo lo que hago. Así que la suelto en el papel. Le doy una página, una cara para deformar. Mientras dibuja, me deja en paz. Ese es el trato: la dejo salir un rato y, a cambio, no me calcina por dentro. Pero no me engaño. No se va. Se queda. Y creo que, sin ella, ya no tendría nada que decir.

¿Y sin el dibujo? ¿Qué habrías sido?
Un tipo correcto, supongo. De los que fichan, dan las gracias a la máquina. Fines de semana en IKEA para amueblar el vacío. Mocasines, seguro de vida y la mirada ya enterrada. Un figurante de reality sin cámara, sin guión, sin público.

Prefiero morir de pie, con los dedos manchados y las ideas revueltas, antes que pudrirme en un sofá esperando la jubilación como quien espera el ataúd. Dibujar no es un hobby. Es una línea de vida. Una forma de gritar que sigo aquí, aunque no tenga followers que agradecer.

Siempre trabajas solo. ¿El formato impuesto por ■ 30.5 ■ no fue un problema?
Un cuadrado apretado, sí. Pero ahí metes golpes, recibes sacudidas, y escuchas cómo golpean los demás. Hay respeto, hay sudor. Nada de posturas.

Yo huyo de las etiquetas, está claro. Pero esto no es una etiqueta, es una arena. Cada quien trae su rabia, su trazo, su ruido. No soy sociable, no. Pero tampoco soy autista del dibujo. Cuando algo suena justo, cuando vibra, no me hago el sordo.

¿Una frase para quien se cruce con tu dibujo de frente?
No te lo tomes en serio, colega. No es diseño de interiores. Son trozos de vida lanzados al vuelo, sin filtro ni marketing. No dibujo para acabar enmarcado junto a la Gioconda.

Pero si algo te sacude, si uno de mis dibujos te hace vibrar o dar un paso atrás, con eso ya basta.

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